sábado, 5 de abril de 2014

¿Qué es el Apocalipsis?

¿Qué es el Apocalipsis?

¡Eventos asombrosos estremecerán pronto al mundo entero! Grandes profecías en el libro de Apocalipsis muestran cómo y cuándo ocurrirán estos eventos catastróficos. Este folleto contiene entendimiento vital que cambiará para siempre su perspectiva sobre el futuro. ¡Pero usted debe tener las llaves para abrirlo! Y debe examinar cada escritura citada — junto con la totalidad de Apocalipsis. Este impresionante libro de profecía está abierto, revelado y explicado — ¡por fin!


La intranquilidad crece diariamente alrededor del mundo. El terrorismo aumenta. Las malas noticias se incrementan, mientras que las buenas noticias son cada vez más escasas. ¡Las condiciones empeoran diariamente!
El hombre ha aprovechado el poder del átomo. La ciencia y la tecnología aparentemente se han salido de control, produciendo nuevas invenciones más horrendas. Ahora, más y más países poseen armas de destrucción masiva. Este peligro es agravado porque la desconfianza y las contiendas entre las naciones nunca han sido mayores.
Además, la decadencia e inmoralidad humana, el hambre, la enfermedad, el racismo y la competencia entre rivales étnicos, el crimen y la violencia están explotando. ¿Hacia dónde nos están llevando estas tendencias declinantes? ¿Sobrevivirá la vida humana?
¿Qué depara el futuro? Todos quieren saberlo. Muchos tienen opiniones, pero pocos reconocen dónde encontrar las respuestas. Otros piensan que entienden las profecías de la Biblia — y esto probablemente es más cierto del libro de Apocalipsis. Sin embargo, todas las interpretaciones humanas populares de ese libro, en el mejor de los casos, rayan en lo ridículo. ¡Éstas son un completo revoltijo de ideas donde un poco de verdad es mezclada con mucho error! Éstas son casi dolorosas de leer — sin embargo, las principales revistas reportan que grandes números de personas sí creen estos escenarios peligrosos y falsificados.
¿Cuál es la verdad acerca de la profecía? ¿Qué dice realmente la Biblia acerca de los eventos que preceden al Retorno de Cristo? Sus discípulos querían saber. Ellos le preguntaron: “¿Cuál será la señal de Tu venida y del fin del mundo [era]?”
Serias condiciones mundiales hacen que esta pregunta cobre relevancia como nunca antes. ¡Nada de lo que ha ocurrido en los últimos 6.000 años se puede ni aun remotamente comparar con lo que está por venir sobre este mundo!
La Biblia predice un tiempo de paz mundial, felicidad, abundancia y prosperidad universal. Muchos pueden pensar que no hay esperanza para este mundo — ¡pero sí la hay! Maravillosas buenas noticias están más allá de las malas noticias de hoy. El gran Dios Creador pronto intervendrá y salvará a la humanidad de sí misma. Pero antes de que esto ocurra, los problemas mundiales aumentarán en gran manera — intensificándose en proporciones asombrosas. ¡Esto será seguido por eventos catastróficos e inesperados que sacudirán al mundo entero! La civilización como la conocemos cambiará para siempre.
Pero Dios no ha dejado a la humanidad sin una fuente de respuestas que revela en detalle lo que está por delante. Trágica mente, creyendo que las cosas eventualmente “se arreglarán”, muchos cierran sus ojos, escogiendo perseguir el placer y la acumulación de bienes materiales. Pero a corto plazo, las cosas no se arreglarán. Las condiciones mundiales son — y serán — mucho más serias de lo que la mayoría se imagina.
Dios entiende la naturaleza humana y a dónde lleva siempre que se le deja a su suerte. ¡Esto le permite a Él conocer y guiar los asombrosos eventos futuros que ocurrirán a partir de ahora!
Ha llegado el tiempo de Dios para revelar lo que está por venir. El escenario está preparado y Él ha levantado la cortina del futuro. ¡Este mundo debe será divertido mientras aún haya tiempo! Así que usted debe ser advertido. ¡Apocalipsis describe terribles plagas que han de venir y eventos que estremecerán la tierra — que verdaderamente sacudirán la tierra! Preste atención. Si usted lo hace, puede escapar de ellos (Lucas 21:36).

Un libro misterioso

¡Señales, sellos, símbolos, copas, visiones, trompetas, tronos, plagas, ángeles, bestias, cabezas, cuernos, testigos, ayees, guerras, números, multitudes, mensajes y misterio! Apocalipsis contiene todos estos términos. Pero, ¿qué significan?
La mayoría piensan que el libro de Apocalipsis está sellado, cerrado al entendimiento. Es llamado un libro misterioso sin significado. No obstante, es un libro completo de importante — y vital — significado. Éste está lleno de respuestas. ¡Los términos anteriores pueden ser abiertos! Pueden ser entendidos — ¡y este revelador folleto contiene las claves necesarias!
Usted será intrigado — incluso fascinado — por la claridad de lo que puede saberse del libro de Apocalipsis. Los acontecimientos se están dirigiendo a un culminación final — ¡un tremendo clímax! Usted puede saberlo.
Una tercera parte de la Biblia es profecía — ¡el futuro escrito por adelantado! La Biblia contiene aproximadamente 750.000 palabras, con aproximadamente 250.000 dedicadas a muchas, muchas profecías. Casi la mitad de los libros del Antiguo Testamento están incluidos, ya sea en los llamados profetas “mayores” (Isaías, Jeremías, Ezequiel), o “menores” (Oseas, Joel, Amós, Jonás, Miqueas, etc.).
El apóstol Pablo explicó que la Iglesia del Nuevo Testamento estaba “…edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas” (Efe. 2:20). Reconozca que, puesto que la Iglesia permanece en las palabras de los profetas, los cristianos deben entender las profecías. Si Dios ordena a los hombres “vivir por toda palabra de Dios” (Mat. 4:4; Luc. 4:4; Deut. 8:3), ¡Él no excluiría un tercio completo que es profecía!
El profeta Daniel habló de un tiempo cuando “…muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (12:4). Posteriormente, hablando del tiempo del fin, él dijo, “…los entendidos comprenderán” (vs. 10).
Cristo parafraseó directamente a Daniel en la profecía del Nuevo Testamento del Monte de los Olivos. Es ahí donde Él respondió la pregunta de los discípulos sobre la secuencia de los eventos a ocurrir al “fin de la era”. Él reforzó las declaraciones de Daniel sobre esos eventos al decir: “El que lee, entienda” (Mat. 24:15).
Dios ha abierto — ¡revelado! — a Sus siervos lo que está por venir. Él quiere que usted entienda. Él no quiere que usted esté confundido, ignorante o temeroso del futuro.
Entonces, ¿qué han de entender los sabios? Existen llaves importantes, las cuales abren las profecías bíblicas. ¡Pero el mundo nada sabe acerca de ellas! No es de extrañar que tantos afirmen que el significado de Apocalipsis no puede ser explicado. ¿Cómo podrían ellos entender sin las llaves?
Imagínese. Cuarenta y dos por ciento de americanos actualmente creen que pueden consultar a los muertos sobre asuntos que involucran el futuro. Pero la humanidad se rehúsa a buscar y consultar a Dios. Sólo Él puede revelar el futuro. La humanidad no puede, a través de la inteligencia, el razonamiento humano o el descubrimiento científico, saber o discernir los eventos por venir. Y muchas personas “religiosas” creen que el libro de Apocalipsis no ofrece ayuda de cualquier manera, porque no puede ser entendido.
Pero Dios está trabajando en un Plan Maestro, que involucra a cada ser humano. Sin embargo, Daniel 12:10 añade: “…ninguno de los impíos entenderá”, ¡porque Dios no revela Su plan a aquellos que no le obedecen!
Salmos 111:10 dice: “Buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos”. ¡Dios sólo le da entendimiento a los que hacen lo que Él dice!

Apocalipsis significa una revelación

Después que Daniel terminó de registrar la profecía, le pidió a Dios que explicara lo que ésta significaba. Aunque Daniel fue usado para registrar el libro, aun él no lo entendió (12:8): “Y yo oí, mas no entendí”. Dios le respondió, “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin (vs. 9 — la traducción Moffat es aún más fuerte al traducir esto “hasta la crisis del fin”).
Aunque a Daniel no le fue permitido entenderlo, ¡los que viven en el tiempo del fin pueden entender! ¡Y hemos visto que los sabios entienden!
Veremos que esta asombrosa revelación de los eventos futuros fue sellada con siete sellos separados. Es crucial entender otro punto clave: ¡Los siete sellos en la mano de Dios esencialmente abarcan todo excepto los dos últimos capítulos del libro! Los siete sellos son abiertos uno a uno, en secuencia. Cada uno revela eventos futuros antes que sucedan. Sólo Cristo está calificado para remover los siete sellos y abrir el libro al entendimiento.
La palabra griega “apocalypse” es traducida como “revelación”. La palabra en español en realidad significa revelar — no encubrir, esconder, ocultar o cerrar. La definición del diccionario para revelación es: “El acto de revelar o dar a conocer; algo revelado, especialmente una exhibición dramática de algo que previamente no se conocía o comprendía”.
En el primer versículo del libro, el apóstol Juan registró las palabras de Cristo: “La revelación de Jesucristo… para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”. Casi al final del libro, Apocalipsis 22:10 dice: “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.
Comprenda las palabras de Juan. ¡El tiempo para entender el libro de Apocalipsis está cerca ahora!
Dios revela un marco básico para entender los eventos futuros. Este marco es establecido principalmente en Daniel y Apocalipsis. Daniel, registrado más de 600 años antes, prepara el escenario para el más largo y más detallado libro de Apocalipsis, el cual describe eventos que no son encontrados en ningún otro lugar de la Biblia.
Apocalipsis delinea una larga serie de eventos que se relacionan unos con otros en un flujo continuo — abarcando una historia completa. Estos ocurren en orden de secuencia de tiempo. (El centro de este folleto contiene dos gráficas de visión general — una reseña y una historia — a las cuales el lector puede referirse ocasionalmente.) Además, Cristo inserta periódicamente ciertos eventos dentro del curso de Apocalipsis. ¡Usted entiende ahora la primera llave para abrir el libro!
Capte este punto central y totalmente importante. Aunque hay llaves para entender Apocalipsis, ¡el libro mismo es la llave más grande para entender casi todas las otras profecías en la Biblia!

Las señales de la venida de Cristo son paralelas a los siete sellos

Una de las reglas básicas del estudio de la Biblia es dejar que la Biblia siempre se interprete a sí misma. Esto probablemente nunca fue más cierto que en el libro de Apocalipsis. Esto será hecho conforme progresemos a través de la apertura de los siete sellos.
Puesto que Juan ve muchos símbolos, necesitamos poder entender los eventos reales que ellos representan. De otra manera, no sabremos lo que está siendo descrito.
¿Cómo hacemos esto?
Marcos 4:10-12 y Mateo 13:10-15 tienen otra llave para entender cómo es que Cristo enseña. En ambos lugares, Él explicó que habló en parábolas a fin que Sus verdaderos siervos lo entendiesen  ¡pero los demás no! Lea cuidadosamente estos versículos: “Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de Él con los doce le preguntaron sobre la parábola. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados” (Marcos 4:10-12).
¡Note exactamente lo que Cristo dijo! Sólo Sus siervos podían entender Su verdadero significado. Otros podían pensar que lo entendían — ¡pero no pueden entenderlo!
Cristo nunca deja a Sus siervos en la oscuridad sobre los asuntos que Él quiere que entiendan. Pero Él los registra en maneras que los mantengan ocultos de la vista de todos los demás. Esto le ayudará a usted a ver por qué tan pocos entienden un libro que ha sido leído por tantos.
Ya hemos tocado el principio de que los “malvados” (injustos) no entienden los eventos al cierre de la era. Pero aquellos que tienen el Espíritu de Dios (Hechos 5:32; Juan 16:13)  entenderán. Sólo a través del Espíritu de Dios que guía a aquellos que le están obedeciendo pueden entender la verdad. Reconocer y aceptar estos dos versículos es de vital importancia para cada lector de este folleto — y del libro de Apocalipsis. Todos los que no buscan obedecer a Dios, aunque puedan buscar sinceramente entender las muchas verdades de la profecía bíblica, están desperdiciando su tiempo.
Jesús explicó, en lenguaje simple y claro, los eventos claves de los últimos días que preceden y llevan al tiempo de Su segunda venida. Recuerde, los discípulos de Jesús le preguntaron en privado: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de Tu venida, y del fin del siglo [la era]?” (Mat. 24:3; Luc. 21:7).
Debemos examinar brevemente el capítulo crítico de Mateo 24 para más pistas vitales, que explican los símbolos que estudiaremos en Apocalipsis. Cristo dio una lista de seis eventos diferentes que han de suceder antes de Su segunda venida. Ellos son precisamente paralelos con los que leeremos comenzando con Apocalipsis 6.
Primero — falsos profetas y falsos Cristos (vs. 5). Segundo — guerras (vs. 6) a lo largo de la era, culminando en el tiempo del fin con guerra mundial (vs. 7).Tercero — hambres (vs. 7). Cuarto — pestilencias (vs. 7). Es en este punto que Cristo inserta una referencia a la destrucción de Jerusalén, en el año 70 D.C., porque esto era un precursor, o tipo, del aún futuro asedio a Jerusalén y la final “batalla de Armagedón” (revise Mateo 24:17-28 con Lucas 17:30-37). Por consiguiente, Mateo 24:9-28 (también Lucas 21:12-24) se aplican al período del año 70 D.C., — pero sólo como un tipo precursor del tiempo del fin, ¡al cual se refiere su advertencia literalmente!
Quinto, en Mateo 24:21-22, Cristo explica que ocurre la Gran Tribulación. Sexto, son las señales celestiales (vs. 29) — cuando las estrellas caen y el sol y la luna son oscurecidos. La señal de la venida de Cristo (vs. 30) ocurre en ese mismo tiempo. Su venida real es inmediatamente después de esto.
Ahora examinaremos a Apocalipsis, capítulo por capítulo.

Capítulo 1: Cristo es el Revelador y el tema del libro

Entender quién es el verdadero autor de Apocalipsis — y entender el tema críticamente importante, la parte central del libro, es vital. Sin estas llaves, muchos se han empantanado en sus argumentos acerca de si el “Día del Señor” (vs. 10) es una referencia al domingo — o si Juan, en vez de Cristo, es el autor del libro.
¿Por qué casi todos se refieren a este libro como “La revelación de San Juan el Divino”? En ninguna parte se refiere a Juan como divino o el Revelador.
Note: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de Su ángel a Su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto” (vs. 1-2).
¿Notó usted que el libro de Apocalipsis contiene las palabras de Jesucristo, como el Revelador y no las palabras de Juan? Juan fue simplemente un escriba — un secretario tomando dictado.
Cualquiera que examine cuidadosamente este versículo verá claramente que la Revelación se originó con Dios (el Padre), quien se la dio a Cristo. Cristo envió y relató la revelación a través de Su ángel, quien después se la dio a Juan: “que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto” (vs. 2). Juan simplemente registró estos eventos, preservándolos para los siervos de Jesucristo — Su Iglesia del tiempo del fin.
Tan pronto como el libro fue copiado y canonizado (cerca del año 100 D.C.), los fundadores de la iglesia universal en desarrollo en Roma negaron su origen. La muy facultada y famosa 11ª edición de La Enciclopedia Británica dice: “En vez de esto [Apo. 1:1] la Iglesia sustituyó el nombre del discípulo a través de quien fue entregado el mensaje por el de su Maestro, y designó nuestro Apocalipsis como ‘El Apocalipsis de Juan’. Este título era familiar antes del fin del segundo siglo” (vol. 23, p. 212).
Si las mejores mentes del mundo no pueden siquiera discernir el título correcto del libro — y su Autor — ¿cómo podrían discernir su mensaje?
Cristo usó a Juan para “dar testimonio de” (vs. 2) — escribir — lo que Él estaba revelando. En pocas palabras, Juan escribió tres cosas: (1) La palabra de Dios, (2) el testimonio directo (las palabras) de Cristo, y (3) lo que él vio en visión.
Con este antecedente, usted entiende ahora la introducción del libro.

El tema

La mayoría de los eruditos generalmente suponen que el término “el Día del Señor” es, de hecho, una referencia al venidero día de ajuste de cuentas, o de juicio sobre el mundo, de Dios — ¡el día del Señor!
No obstante, casi nadie entiende la verdad. Sin el entendimiento correcto de este versículo en el pensamiento de alguien, el libro completo no tendrá sentido. Leer Apocalipsis se convierte en un ejercicio infructuoso.
Ahora note el versículo 10. Este versículo en realidad revela el enfoque central o tema del libro completo. Entienda que Juan vivió hace 1.900 años — mucho antes que los eventos de este libro hubieran de ser cumplidos. Él escribió:“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”.
Siglos de controversias han surgido de esta referencia, porque las personas discuten sobre qué día de la semana se está refiriendo Juan. La presunción es que él está hablando acerca del domingo, aunque la profecía no dice nada parecido. Este versículo nada tiene que ver con el domingo — ¡y no es una referencia a día alguno de la semana! El día de la semana en el que Juan pudo haber recibido esta profecía es irrelevante.
El “Día del Señor” está hablando aquí del comienzo del periodo general de los problemas del mundo. Esto incluye la Gran Tribulación y el Día del Señor de un año de duración. Más de treinta profecías diferentes del Antiguo Testamento se refieren al “grande y terrible día del Señor”.
El profeta Joel habla de ese día. He aquí una pequeña porción de cómo describe ese día: “Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en Mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día del Eterno, porque está cercano. día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás [este es el peor tiempo en la historia], ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape” (2:1-3).
El profeta Sofonías es aún más gráfico: “Calla en la presencia del Eterno el Señor, porque el día del Eterno está cercano; porque el Eterno ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados. Y en el día del sacrificio del Eterno castigaré a los príncipes, y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido extranjero. Asimismo castigaré en aquel día a todos los que saltan la puerta, los que llenan las casas de sus señores de robo y de engaño. Y habrá en aquel día…” (1:7-10).
Unos versículos después, Sofonías da más comprensión de cuán terrible será este tiempo. Considere este cuadro sobrio: “Cercano está el día grande del Eterno, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día del Eterno; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara… Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra el Eterno; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol” (vs. 14-17).
Esto representa una descripción horrible. El versículo 18 se refiere a este tiempo como “el día de la ira del Eterno”. El versículo 17 identifica la causa de la ira de Dios: “porque [toda la humanidad] pecaron contra el Eterno”.
Los eventos aquí representados — el tiempo del castigo de Dios — son casi más horribles y aterradores de lo que las palabras pueden describir. Ese día literalmente le pertenece a Dios. La conducta del hombre ha hecho enojar a Dios. Y Él intervendrá pronto en los asuntos de este mundo y enviará plagas horribles sobre una humanidad pecadora.
El Día del Señor es el tiempo verdaderamente terrible de los castigos, plagas y juicios de Dios en la culminación de 6.000 años en que la humanidad ha practicado el pecado. ¡Cristo, a través de Juan, está revelando a Sus siervos lo que ocurre antes — y a través de — Su retorno!
Ezequiel 8:3 da más comprensión acerca de cómo Juan pudo ser transportado 1.900 años al futuro: “Y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén”. Al igual que Ezequiel, Juan estaba en visión — “en el espíritu” — desde la isla de Patmos, donde él registró la Revelación. Dios proyectó a Sus siervos (a través de visiones) a eventos futuros importantes para que ellos pudieran registrarlos.
Estamos en el tiempo del fin, cuando Dios quiere que Sus siervos entiendan los últimos eventos que preceden al retorno de Cristo. El libro de Apocalipsis no habla de eventos desconocidos en el pasado distante. Éste advierte de eventos colosales que surgen de los problemas mundiales que afectan a las masas de la humanidad vivas hoy. Entienda que el Día del Señor es la imponente parte central del libro completo. Así, esto ha requerido más explicación para poder entender lo que leeremos en el resto de este folleto.
En Apocalipsis 1:3, Dios dice: “…el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan [obedecen] las cosas en ella escritas” son “bienaventurados”. ¿Cuál sería el punto de este versículo si Dios no quisiera que el lector — “el que oye”; el que “guarda” (obedece) — lo entendiera? Ésta es una declaración importante para todos lo que leen el libro. ¡Esto lo incluye a usted!
Los versículos 14-16 son una descripción directa de Cristo, como Él existe ahora en toda Su gloria. Este es un cuadro inspirador. Tome un momento para meditar al respecto — y cómo éste está muy lejos de la imagen común del “Cristo” falso popular de este mundo con cabello largo, de complexión abatida y con rostro triste: “Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; Sus ojos como llama de fuego; y Sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y Su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en Su diestra siete estrellas; de Su boca salía una espada aguda de dos filos; y Su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.
Hay dos tipos de símbolos usados en el primer capítulo de Apocalipsis. Uno es mencionado en el versículo 12, donde Juan vio “siete candeleros de oro”. También, en el versículo 16, él vio “siete estrellas” en la mano de Cristo.
Su significado es explicado al sólo continuar leyendo el contexto. La explicación está en el versículo 20: “El misterio de las siete estrellas que has visto en Mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”.
¡Recuerde, la Biblia se interpreta a sí misma! Y sólo hemos introducido el tema de los siguientes dos capítulos.

Capítulos 2 y 3: Los mensajes a las siete Iglesias

Los capítulos 2 y 3 contienen los mensajes de Cristo a siete iglesias diferentes en Asia Menor — hoy Turquía occidental. Combinados, estos mensajes representan el primer mensaje general del libro. Estos están dirigidos a las siete eras sucesivas, o etapas, de la Iglesia y abarcan todo el período del Nuevo Testamento — ¡desde el tiempo en que Cristo edificó Su verdadera Iglesia (Mat. 16:18) en el año 31 D.C., hasta Su segunda venida! Dios ha escogido trabajar con Su Iglesia a través de eras sucesivas. Cada mensaje contiene una breve descripción de Cristo de la condición espiritual de estas siete eras consecutivas de la Iglesia.
Estos mensajes no son dirigidos a las muchas, bien conocidas y respetadas denominaciones del cristianismo profeso de este mundo. Éstos están dirigidos a la única y verdadera Iglesia de Dios. Los hombres nunca han entendido los mensajes, porque nunca han reconocido cómo identificar a la Iglesia de Dios.
Todas son descritas como teniendo su propio conjunto único de problemas doctrinales y espirituales (Esmirna y Filadelfia son excepciones) que finalmente llevan a Cristo a levantar un nuevo líder para establecer la era siguiente. Estas eras son conocidas como Éfeso (2:1), Esmirna (2:8), Pérgamo (2:12), Tiatira(2:18), Sardis (3:1), Filadelfia (3:7) y La odicea (3:14).
Estas eran realmente siete ciudades que estaban cerca una con la otra (en ese orden) sobre una ruta postal en Asia Menor. Dios sabía que cada ciudad reflejaría una actitud correspondiente, existente en la era a la que representa. Cristo pudo usarlas para mostrar un patrón que abarcaría los 2.000 años de historia de Su Iglesia.
La historia muestra que la mayoría en cada una de esas eras no escuchó las advertencias dirigidas a ellos por Cristo. Esto nunca fue más cierto que al final de la era. Aunque la Iglesia ha progresando ahora hacia la deplorable séptima (o última) era, conocida como La odicea, los hermanos más fieles de la Iglesia de Dios hoy son un remanente de la sexta era de Filadelfia. Ellos se mantienen separados de la séptima y tibia era. (Lea nuestro folleto ¿Dónde está la Iglesia de Dios? y nuestro libro ¿Dónde está la verdadera Iglesia? — ¡Y su increíble historia!)

Capítulo 4: Ante el trono de Dios y los veinticuatro ancianos

Los capítulos 4 y 5 representan la preparación para la parte central de Apocalipsis, la cual sigue a continuación. Éstos preparan el escenario para revelar las grandes profecías que explican el tema del libro.
En el versículo 1, Juan describe una puerta abierta en el cielo y una invitación de una gran voz para “subir” para que se le muestren las cosas “que han de ser después de estas”. Entienda que Juan estaba realmente en una pequeña isla (Patmos) en el Mar Mediterráneo y todo lo que él vio estaba ocurriendo en visión. Él no estaba literalmente en el cielo.
En el versículo 2, Juan vio al Padre sobre Su trono, introduciéndolo y presentando un cuadro magnífico del escenario en el que Dios existe. Rodeándole hay 24 “tronos” más (tronos menores), ocupados por “veinticuatro ancianos”.
Es importante estudiar este capítulo con el capítulo 5, porque ambos presentan un cuadro descriptivo de cuatro “bestias” (criaturas vivientes), así como los veinticuatro ancianos — y Jesucristo, como el Cordero de Dios (vs. 6), parado delante del trono de Dios.
Este escenario inspirador describe el entorno — la atmósfera — la belleza magnífica — del trono de Dios. ¡La descripción es simplemente impresionante!

Capítulo 5: Cristo quita los sellos de la profecía

El versículo 1 describe al Padre sosteniendo el libro completo de Apocalipsis (con siete sellos sobre él) en Su mano derecha. ¡En este punto, el libro (en realidad un rollo o pergamino) está aún sin abrir — sellado — cerrado! Ahora note: “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos”.
El siete es el número de completo para Dios — y, por supuesto, el libro también estaba completamente sellado. Esto quiere decir que el significado de la profecía ha permanecido oculto de la vista — ¡no disponible a la humanidad! Ni siquiera ha sido posible leerlo correctamente en la secuencia apropiada, mucho menos entenderlo.
Aquí está la descripción: “Y vi a un ángel fuerte predicando en alta voz: ¿Quién es digno de abrir el libro, y de desatar sus sellos? Y ninguno podía, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni aun mirarlo. Y yo lloraba mucho, porque no se había hallado ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo (vs. 2-4).
El relato revela que nadie está calificado para abrir el libro. Si tan sólo los hombres simplemente le creyeran a Dios, no habría habido tantos hombres, a través de los siglos, dando sus interpretaciones de una profecía que no puede ser posiblemente entendida. Como Daniel, que registró una profecía que no entendió, Juan tampoco pudo comprender esta profecía. Él realmente lloró porque no veía manera alguna de abrir el libro (vs. 5).
¡Es en este punto cuando Cristo, y sólo Cristo (no algún ser humano), es estimado “digno” de QUITAR LOS SELLOS DEL LIBRO!
¡Entienda esto! La interpretación del libro de Apocalipsis no es la interpretación de La Iglesia de Dios Restaurada, o de alguna persona dentro de ésta, incluyéndome. Ningún hombre es capaz de abrir una sola profecía en este libro.
El libro de Apocalipsis ha estado disponible en español desde que la versión Reina-Valera fue traducida del griego original en 1569. Así, en la superficie, este es un punto difícil de entender porque, por supuesto, muchos han abierto la Biblia en este libro y han leído todos sus 22 capítulos. Pero ellos no lo han entendido correctamente. Porque no han creído al capítulo 5 — que Jesucristo es la única autoridad para quitarle los sellos al libro. Infinitas “interpretaciones” que difieren, compiten, son ideadas por los hombres y crean mucha confusión, han flotado por casi 2.000 años. Los novelistas populares modernos sólo han empeorado las cosas.
No se confunda acerca de quién es el único que puede abrir este libro para un entendimiento correcto. Recuerde, el libro de Daniel es un acompañante de todas las principales profecías de Apocalipsis, y su libro fue “sellado hasta el tiempo del fin” (12:9).
Cristo revela el significado de estas profecías: “Y vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono” (Apo. 5:7).

Los veinticuatro ancianos son explicados

Notemos algo más sobre los veinticuatro ancianos — y aclaremos un malentendido que ha existido acerca de quiénes y qué son ellos.
Primero lea las referencias adicionales del capítulo 5: “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre nos [los] has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos [los] has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos [reinarán] sobre la tierra” (vs. 8-10).
Algunos dicen que los veinticuatro ancianos son tomados de seres humanos salvos. Esta idea viene de una mala traducción de las palabras escritas en cursiva. Esas palabras deben ser remplazadas por las palabras entre corchetes. Vea la Versión Reina Valera Contemporánea y también la Biblia de las Américas. Ambas lo traducen correctamente.
Esos ancianos son seres espirituales creados por Dios para que sean Sus consejeros. Ellos probablemente fueron creados antes de la creación física, junto con los querubines (Miguel, Gabriel y Lucifer — quien se convirtió en Satanás), los serafines, los cuatro seres vivientes y los billones de otros ángeles (vs. 11) que sirven a Dios.
Es imposible que los veinticuatro ancianos sean santos resucitados. Jesús dice: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo” (Juan 3:13). ¡Sólo cuando Cristo regrese a la tierra les será dada inmortalidad a los cristianos (I Cor. 15:23)!
Los veinticuatro ancianos gobiernan con Dios en el cielo, teniendo un papel de consejeros para Él. Los santos resucitados gobernarán sobre la tierra (Apo. 20:4; Mat. 5:5; Dan. 7:27). Aunque la visión que Juan vio es abierta en el cielo, ésta refleja eventos que ocurrirán “sobre la tierra”.

Capítulo 6: Los sellos son abiertos

Ahora llegamos al críticamente importante capítulo 6 — y el comienzo de la remoción, uno por uno, por parte de Cristo de cada uno de los siete sellos.
Primero, entienda de nuevo que, comenzando con el capítulo 6, la apertura de los siete sellos abarca los próximos 15 capítulos del libro. Pero debido a que el capítulo 6 explica seis de los siete sellos, obviamente ellos no reciben individualmente una gran cantidad de espacio. El séptimo sello es tan importante — y tan multifacético — que Dios le dedica mucho espacio a su explicación completa. ¡La mayor parte del resto del libro está dedicado sólo al séptimo sello!
Esta es otra clave para entender el libro completo.
¡El mundo ve el Apocalipsis como un mensaje místico y uno críptico de condenación! Los primeros cuatro sellos son representados por cuatro jinetes, sobre cuatro caballos de diferentes colores. Desde luego, mucho se ha dicho y escrito sobre ellos. Pero “los cuatro jinetes del Apocalipsis”, como se les menciona comúnmente, son aun vistos como horrores misteriosos e inexplicables que serán desencadenados sin advertencia sobre el mundo.
Para entender claramente el primer sello de Apocalipsis 6:2, debemos aceptar un hecho básico. Recuerde, el término griego apocalypse significa simplemente “revelación”. Así que expliquemos ahora lo que ha de ser revelado — los siete sellos.
Leeremos la descripción de cada sello antes de discutirlo. ¡Recuerde, Dios quiere que Sus siervos — “los sabios” — entiendan!

El primer sello — FALSOS CRISTOS

Examinemos ahora el primer sello: “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer” (vs. 1-2).
Lo que Juan registra está escrito en símbolos. Él no habla en lenguaje claro. Es imposible entender estos símbolos al simplemente volver a leer Apocalipsis 6 una y otra vez hasta que el significado correcto de alguna manera “aparezca en su cabeza”.
Es absolutamente crítico reconocer que una lista infinita de interpretaciones humanas está disponible sobre lo que este caballo y los otros representan. Pero, una vez más, la Biblia interpreta a la Biblia. ¡Debemos permitirle a Cristo que explique lo que Él está abriendo! Nadie más tiene autoridad para hablar de lo que Dios le dio a Cristo — ¡y le autorizó a revelar!

Cristo interpreta

Cristo revela el significado del caballo blanco. Recuerde que Sus discípulos le preguntaron en Mateo 24: “… ¿cuándo serán estas cosas, [la destrucción del templo] y qué señal habrá de Tu venida, y del fin del siglo?” (vs. 3).
Entienda que Cristo está hablando tanto en Mateo 24 como en Apocalipsis 6. Él está abordando las mismas preguntas en ambos capítulos. Él responde a Sus discípulos listando, en secuencia y orden de tiempo, los eventos y las tendencias que preceden al fin de la era — y por lo tanto de Su venida.
Note ahora que hay un paralelo exacto entre Apocalipsis 6:1-2 y Mateo 24:4-5: “Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo [que Cristo es Cristo]; y a muchos engañarán”. ¡Esto es correcto! Cristo advirtió que muchos serán engañados por aquellos que dicen representarlo — y no pocos.
El caballo blanco que Juan describió representa falsos “cristos”. He aquí la prueba. El que está sentado sobre este caballo es en realidad una falsificación del verdadero Cristo y una falsificación de Su segunda venida, descrita en Apocalipsis 19:11-16. Ahí, el verdadero Cristo empuña una espada aguda de dos filos, mientras que el falso cristo está representado como llevando un arco. ¡No pase por alto esta diferencia crítica!
Aquí está una descripción parcial del verdadero Cristo regresando en gran poder y gloria. Aunque sí se le muestra cabalgando en un caballo blanco, el resto de la descripción es muy diferente: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea… De Su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y Él las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso” (vs. 11-15).
Considere por un momento. La mayoría de quienes estudian Apocalipsis creen que el caballo blanco del primer sello ilustra al verdadero Cristo, viniendo antes de que la guerra, el hambre y las enfermedades, etc., golpeen la tierra. ¡Qué ridículo! Tal ignorancia y mal entendimiento ha oscurecido el tiempo del regreso glorioso de Jesucristo, descrito en Apocalipsis 19:11-16. Ésta no es sino una forma más que la religión falsa — el otro caballo blanco — ha engañado al cristianismo profeso.

Capítulos paralelos

Antes de proseguir, leamos más de la respuesta de Cristo a Sus discípulos en Mateo 24. Esto nos preparará para ver más allá el paralelo preciso entre ella y Apocalipsis 6.
Note cuidadosamente: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores” (vs. 6-8).
Cristo da una respuesta directa a una pregunta directa. Los eventos que Él describe no requieren interpretación. De hecho, éstos son la interpretación de Cristo de Apocalipsis 6. Al tenerlas en mente a medida que leamos la apertura de los sellos restantes, tenemos a Cristo diciéndonos por anticipado lo que estamos viendo — y lo que significan los símbolos. Todo misterio es eliminado.
El mismo Cristo no daría dos versiones diferentes de lo que sucede inmediatamente antes de Su regreso. ¡Él no les diría una cosa a Sus discípulos del primer siglo y les daría una explicación completamente diferente a Sus siervos del siglo XXI! Esto debería de ser obvio.
Pero es importante entender que sólo AHORA, después de casi 2.000 años, el libro de Apocalipsis puede ser abierto al completo entendimiento para todos aquellos que escuchen. Las palabras siempre han estado ahí, pero su significado ha estado “sellado hasta el tiempo del fin”.
¡Capte lo que acabe de leer!
En efecto, Cristo ha dado un noticiero por adelantado — titulares de periódico — de eventos que ahora están justo delante. Mateo 24, junto con Marcos 13 y Lucas 21, conforman lo que comúnmente es llamado “La profecía del Monte de los Olivos”, porque Cristo la pronunció mientras estaba sentado con Sus discípulos en el Monte de los Olivos. La totalidad de estos tres capítulos contiene mucha más información que sólo Mateo 24:3-8. Pero aún no estamos preparados para discutirla.
En Juan 1, Cristo es mencionado como “el Verbo”. Compare el versículo 1 y el versículo 14. “El Verbo” es traducido de la palabra griega logos, que significa “Vocero”. En realidad, ¡Jesucristo no sólo inspiró Mateo 24 y Apocalipsis 6, sino también la Biblia completa!
Para aquellos con “ojos para ver y oídos para oír”, en Mateo 24, Cristo está revelando en lenguaje claro el verdadero significado de los símbolos registrados en Apocalipsis 6.
¡Entender la última oración es la clave singular más grande para entender el libro completo de Apocalipsis!
Las parábolas son muy parecidas a los símbolos. Ambos son distintos de las cosas o figuras reales que están siendo descritas. Como explicamos, aunque la mayoría cree que Cristo habló en parábolas para ilustrar Su significado, Él dijo lo contrario en Marcos 4:10-12, cuando estaba discutiendo la parábola del sembrador y la semilla. La razón real por la que Cristo habló en parábolas fue para ESCONDER Su significado. ¡Lo mismo es cierto de los símbolos! Es el uso de estos símbolos en Apocalipsis 6 lo que mantuvo la profecía cerrada — ¡sellada!
Si usted lee el relato en Marcos, encontrará que Cristo explica la parábola del sembrador privadamente a Sus discípulos. Esto es exactamente lo que Él hizo en Mateo 24. Él explicó privadamente a Sus discípulos de entonces, y para Sus discípulos del tiempo del fin, el significado de los símbolos de Apocalipsis 6.
Cuando los discípulos quisieron entender los eventos que precederían el Regreso de Cristo, ellos le preguntaron a ÉL, no a algún clérigo o teólogo mal informado, quien no habría tenido idea de lo que se estaba hablando.
Usted puede hacer lo mismo. Cristo es “el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Heb. 13:8). ¡Lo que Él les reveló a los discípulos mucho tiempo atrás es igual de verdadero para nosotros hoy! Y los eventos están profetizados a ocurrir en nuestro tiempo. Por lo tanto, si los discípulos del primer siglo deseaban saber la respuesta a su pregunta de Mateo 24:3, ¿cuánto MÁS deberían los discípulos de hoy querer entender claramente lo que afectará directamente sus vidas?
Entienda un punto final acerca de la explicación de Cristo sobre la apertura de los sellos. Cada uno representa una tendencia profética que comienza y permanece continua desde el momento en que se abre, todo el camino hasta Su Segunda Venida.
En II Corintios 11:13-15, Pablo registró cómo los falsos ministros (o falsos Cristos) hacen su trabajo — engañando, defraudando y causando que vastos números de personas acepten los Cristos  falsificados (vs. 4). Si bien esto ha estado sucediendo por 2.000 años, ¡todos — excepto los pocos a quienes Cristo les está revelando Su preciosa verdad — están completamente inconscientes de ello! Esto incluye la engañosa mala interpretación del libro completo de Apocalipsis. (Lea nuestro folleto El caballo blanco — “Muchos vendrán en mi nombre…” para ver una explicación mucho más detallada del caballo blanco.)
Los falsos ministros y los engañadores fueron profetizados para engañar a los “muchos” — no a los “pocos”.
Casi inmediatamente después de la muerte y resurrección de Cristo, los falsos ministros y los engañadores entraron a Su rebaño verdadero. Ésta es la verdadera razón por la cual Él le advirtió a cada una de las siete eras en los capítulos dos y tres con mensajes separados.

El segundo sello — GUERRA

Cuando se abre el segundo sello, aparece un caballo rojo: “Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada” (Apo. 6:3-4). Al igual que Cristo en Apocalipsis 19, la espada aquí se ilustra como un instrumento de guerra y para dar muerte.
Este caballo y su jinete “quitan la paz de la tierra”. Lo opuesto a la paz es la guerra. Cuando se remueve la paz, la guerra es lo que permanece. Esto representa las “guerras y rumores de guerra” a las que Cristo se refería en Mateo 24:6.
Las guerras han continuado y empeorado considerablemente desde el tiempo de la profecía de Cristo. Pero esta parte de la asombrosa visión de Juan tiene las implicaciones más graves para todos los que hoy están vivos en la tierra.
Este jinete representa la terrible destrucción de la guerra mundial. En la profecía paralela de Mateo 24, la guerra sigue inmediatamente a la religión falsa. Al final de la era, el potencial para la devastación en la guerra se ha vuelto tan grande, que tiene el poder de quitar la paz no sólo de de dos o más naciones, sino ahora “de la tierra”.
Sólo en la era moderna han estado disponibles tan terribles armas de destrucción masiva. El siglo XX vio las dos guerras más devastadoras en la historia, con la 2° Guerra Mundial mucho más destructiva que la 1° Guerra Mundial.
Estamos ahora en el último receso — intermedio — que precede al momento de la guerra verdaderamente más grande, que está profetizada a exceder a cualquier otra del último siglo. Una humanidad rebelde y pecadora pronto alcanzará el fin de su soga. Hemos alcanzado un tiempo cuando el potencial de la guerra no puede empeorar, pero ahora puede borrar toda la vida de la tierra en una explosión final de completa destrucción — si Cristo no interviene y “acorta” los eventos (vs. 22). (Lea nuestro folleto gratuito El caballo rojo – “Y oiréis de GUERRAS…” para entender más profundamente sobre lo que Cristo quiso decir con esta advertencia.)
Pero el patrón de la historia es que el hambre siempre sigue a la guerra. Es por esto que el hambre (el tercer sello) le pisa los talones a la guerra (el segundo sello).

El tercer sello — HAMBRE

El tercer sello se abre y aparece un caballo negro, símbolo del hambre: “Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino” (Apo. 6:5-6).
Esto representa una hambruna mundial extrema, más allá de cualquier cosa que la civilización haya visto alguna vez. Esta condición devoradora se está apoderando de todo el mundo en una manera extraordinaria. El hambre es ahora mucho peor de lo que la mayoría se imagina. (Lea nuestro extenso folleto gratuito: El caballo negro – “Y habrá hambres…”)

El cuarto sello — ENFERMEDADES

La apertura del cuarto sello revela un caballo amarillo, el cual representa pestilencia o enfermedad: “Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra” (vs. 7-8).
Este caballo es descrito como amarillo porque está enfermo. Éste obviamente representa enfermedad — ¡pestilencia! Invariablemente, la guerra lleva al hambre — y la desnutrición resultante lleva a la enfermedad. Nuevas enfermedades, o las antiguas empeoran, parecen estar apareciendo casi a diario. La tasa de muerte por enfermedad alrededor del mundo es asombrosa — ¡ahora más de un cuarto de millón mueren cada día! Como con el cumplimiento de los otros sellos, hay mucha más información disponible sobre enfermedades que empezaría a encajar en este folleto. (Lea nuestro folleto gratuito y bien investigado: El Caballo Amarillo – “Y habrá pestilencias…” para entender más acerca del creciente sufrimiento mundial en el despertar del caballo amarillo.)

El quinto sello — LA GRAN TRIBULACIÓN

La apertura del quinto sello no revela un caballo. En su lugar, da una breve visión en conjunto del pronto venidero peor tiempo de problemas mundiales en la historia (Mat. 24:21) — ¡la Gran Tribulación!
De nuevo, muchas profecías tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento explican y describen este período. Esta serie de eventos mundiales será verdaderamente colosal en naturaleza — y explicarla exhaustivamente implica más que el espacio disponible en este folleto.
Por supuesto, las más terribles guerras, hambres y enfermedades que aun están por delante. Éstas se intensificarán grandemente antes que comience la Gran Tribulación. Aún así, recuerde que, después que Cristo hubo descrito los primeros cuatro sellos, más los terremotos, Él concluyó: “Y todo esto será principio de dolores [dolores de parto o tribulación]” (Mat. 24:8). Estos están muy lejos de ser el fin del asunto.
La siguiente cosa que sigue a estos eventos y condiciones de inicio es la Tribulación. Pronto comprobaremos esto.
Pero primero necesitamos explicar otro aspecto importante de lo que significa la Tribulación.
He aquí lo que Cristo les dijo a Sus discípulos que ocurriría a continuación: “Entonces [ellos] os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de Mi nombre” (Mat. 24:9).
Ahora entienda algo. Dos pronombres aparecen en este pasaje — “ellos” y “vosotros”. Cristo hizo esto por una razón muy específica. Siempre que se estaba refiriendo a los verdaderos cristianos, Él habló de “vosotros”. Aquellos que eran engañadores y no eran de la verdad — los muchos que están falsamente convertidos — a menudo son mencionados como “ellos” u otro pronombre similar.
Algunas veces el término “vosotros” también puede referirse a Israel o Judá como nación, o a ellos y a los verdaderos cristianos. Siempre que el pasaje está hablando nacionalmente, se está refiriendo ya sea a Israel, o a Judá, o a ambos. Cuando lo juntamos con Marcos 13 y Lucas 21, es bastante obvio que Cristo se está refiriendo a ambos.

El martirio final de los santos

Antes de continuar con más de la explicación de Cristo en Mateo 24 acerca de la Tribulación, necesitamos leer la descripción de Juan sobre el quinto sello: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apo. 6:9-11).
El quinto sello describe el martirio de los verdaderos santos (junto con vastos números de las naciones de Israel y Judá). Esto ocurre durante la Tribulación. El versículo 11 es una instrucción simbólica de los mártires de la Edad Media, para que esperen este último martirio del tiempo del fin.
El contexto se desarrolla con las almas haciéndole una pregunta a Dios.
Algunos citan estos versículos para validar tanto la doctrina del alma inmortal y que los salvos van al cielo — y así pasan por alto el punto completo de lo que Cristo está revelando. Ellos, obviamente, tampoco ponen este versículo con la explicación de Cristo en Mateo 24:9.
Esta descripción no es literal, sino más bien simbólica, como lo es mucho de Apocalipsis. Nadie cree que esos cuatro caballos son literales. Es obvio que son simbólicos y parte de una visión. Un estándar consistente debe ser usado, sin escoger al azar que pasajes son literales y cuáles son parte de una visión.
En visión, a Juan se le mostró una vista preliminar de un evento futuro (“después de estas” 4:1). Puesto que Juan estaba “en el espíritu” a medida que los sellos fueron abiertos (vs. 2), los eventos que él atestiguó no estaban ocurriendo realmente cuando los vio. Esos eran pre- visualizaciones celestiales de cosas que sucederían posteriormente en la tierra.
Tras la apertura del quinto sello (Apo. 6:9), Juan dice: “…vi bajo el altar [en la base] las almas de los que habían sido muertos”.
Recuerde, en la visión, a Juan le fue mostrado el futuro. Un largo período de martirio había tenido lugar (hasta y a lo largo de la Edad Media). Un martirio posterior (la Gran Tribulación) aún está por ocurrir en nuestro tiempo. Las almas de quienes ya estaban “muertos” fueron los cristianos martirizados a través de las eras. A estos primeros mártires se les fue dicho que: “…descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (vs. 11).
Muchos del pueblo de Dios en el tiempo del fin se han apartado parcialmente de estar cerca de Él, o tan encendidos por Su verdad y Su obra como deberían estar. Ellos no han estado orando, estudiando, ayunando, meditando y buscándole en una base diaria como deberían. Esto les ha permitido a muchos ser engañados y caer en diversas doctrinas falsas. Sólo la Tribulación despertará a estos hermanos — ¡e incluso entonces sólo a la mitad de ellos (Mat. 25:1-12)!
Durante la Tribulación, habrá una gran persecución religiosa. Cristo fue muy específico sobre esto en Mateo 24: “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, [la anarquía — ocurriendo a nivel mundial], el amor de muchos se enfriará [Rom. 13:10; I Juan 5:3]. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo… Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá… Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (vs. 10-13, 21, 24).
¡Los escogidos deben permanecer en guardia!
Esta es una profecía muy específica acerca del gran engaño que seduce a “muchos”. Las “almas bajo el altar” esperan el castigo de Dios de los grandes poderes gubernamentales que los persiguieron, cuando Dios “vengue [su] sangre”.
Todos los verdaderos cristianos, pero tibios, tendrán que sufrir este martirio final (Apo. 3:14-22). Aquellos cristianos fieles que fueron asesinados previamente deben continuar “descansando” (manteniéndose “dormidos” en sus sepulcros — Efe. 5:14; I Cor. 11:30) hasta que otros se unan a ellos en este martirio final.
Las “almas” (los santos muertos) clamando “vengas nuestra sangre” (Apo. 6:10) es comparable con la sangre de Abel (su vida — note Lev. 17:14) clamando a Dios desde la tierra (Gén. 4:10). Puesto que ni la sangre ni los muertos hablan (Sal. 115:17; Ecl. 9:5, 10), el significado es simbólico y no literal.
En Mateo 24:9-10, Cristo estaba describiendo realmente un martirio final aún por ocurrir entre Su pueblo. Por lo tanto, las “almas bajo el altar” representan a aquellos esperando un martirio futuro de los santos tibios. Ellos son aquellos de la séptima y última era (Laodicea) mencionada antes, y descrita en Apocalipsis 3:14-22.

Invasión y cautiverio

La Tribulación incluirá también la invasión y el cautiverio de las “diez tribus perdidas” de los descendientes modernos de Israel y Judá (la nación moderna de Israel).
Reconozca que Dios a menudo trabaja proféticamente a través del principio de la dualidad. Muchas profecías funcionan de esta manera. Por ejemplo, I Corintios 15:21-22 muestra que Adán fue un tipo de Cristo, y viceversa.
Casi todos desconocen que algunas profecías tienen primero un cumplimiento antiguo, luego uno típico y finalmente un gran cumplimiento final. Esto ocasiona terribles problemas para aquellos que están tratando de entender y explicar las profecías. Los resultados son siempre mezclados y confusos.
En Mateo 24:2, Cristo profetizó que el templo sería destruido por completo, sin que quedase piedra sobre piedra. Esto ocurrió en los años 69 y 70 D.C. a la nación de Judá, como un tipo anticipado de un cumplimiento final, muy sorprendente al final de la era.
He aquí cómo describió Cristo este gran cumplimiento final de invasión nacional, guerra y cautiverio: “Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan” (Lucas 21:23-24).
Esto describe un tiempo de un temor, terror y horror verdaderamente grande para los pueblos modernos y naciones de Israel. (Lea nuestro libro gratuito América y Bretaña en profecía para aprender más sobre quiénes son y dónde están hoy esos pueblos, y por qué están ellos profetizados a atravesar un castigo nacional tan grande.)
Debemos examinar ahora una inserción de la profecía que precede y conduce a la Gran Tribulación. Ésta explica por qué usted está leyendo este folleto: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mat. 24:14).
El verdadero evangelio es acerca del reino de Dios. Los hombres han ideado muchos evangelios falsos, pero Cristo predicó un mensaje acerca de un pronto venidero gobierno mundial a ser establecido a Su regreso. Esta Obra está predicando esta maravillosa verdad, y acerca de cómo la Ley de Dios espiritual y perfecta será pronto establecida en todas las naciones. Ésta es la maravillosa buena noticia mencionada anteriormente — la palabra “evangelio” significa buenas noticias. ¡Cuando nuestra tarea esté completa, “entonces vendrá el fin!” (Lea nuestro folleto gratuito ¿Cuál es el verdadero evangelio?)
El mundo ahora nada sabe de la Ley de Dios porque ha rechazado al Dios verdadero. Esto lo ha dejado cortado de Él (Isa. 59:1-2; Jer. 5:25). Como resultado, un castigo terrible debe ocurrir antes de que el reino de Dios sea establecido.
Aunque aún hay tiempo para anunciar el reino de Dios, el tiempo pronto acabará. Algunos pocos aún se volverán a Dios como resultado de esta Obra, que es un cumplimiento directo de la profecía de Cristo en Mateo 24:14. ¡Que usted “oiga y entienda” mientras aún hay tiempo (Lucas 21:36)!

El sexto sello — SEÑALES CELESTIALES

A continuación viene el sexto sello — las señales celestiales o astronómicas: “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento” (Apo. 6:12-13).
¿Cómo sabemos que las Señales Celestiales vienen directamente después de la Gran Tribulación? Aquí están las palabras de Cristo: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas” (Mat. 24:29).
Esta es una descripción casi literal, frase por frase de Apocalipsis 6:12-13. El paralelo es inconfundible. Cristo ha interpretado una vez más el sexto sello, y su tiempo, para nosotros. La frase: “inmediatamente después de la tribulación” remueve toda duda acerca de cuándo ocurren las Señales Celestiales.
La llegada de las Señales Celestiales presagia un gran cambio general en la dirección — y velocidad — de los eventos. Esto es comprendido al continuar en Apocalipsis 6, unos pocos versículos después. Note: “Porque el gran día de Su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (vs. 17).
Ahí está en un español claro. El Día del Señor, o el Día de la Ira de Dios, sigue al sexto sello. ¡Los cielos y la tierra son sacudidos! ¡Este tiempo revela el asombroso poder de Dios! Esto no se compara con nada que haya sucedido antes, o que vaya a suceder de nuevo alguna vez.
El profeta Joel estaba hablando de este tiempo cuando el asombroso poder y la gran ira de Dios serán desplegados cuando él dijo: “El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso del Eterno” (2:31).
Algunos han asegurado que esas señales ya han ocurrido. ¡Esto es imposible! Mateo 24 hace claro que todas esas señales siguen — no preceden — a la Tribulación. Además, cuando ocurren, ya sea son seguidas inmediatamente por, o acompañan a la señal de la venida de Cristo (vs. 29-30).
El período terrible de la Ira de Dios está profetizado a durar un año completo — después de los dos años y medio del inicio de la Tribulación. He aquí cómo lo describió Isaías: “Porque es día de venganza del eterno, año de retribuciones en el pleito de Sión” (34:8). Jeremías se refiere a este período como “el año de… castigo” (11:23; 23:12 — vea también Eze. 4:6 y Núm. 14:34).

Un gran terremoto

Note que el versículo 12 habla de un “gran terremoto”. Este terremoto ocurre después del quinto sello, tras la apertura del sexto sello. El tiempo terrible del quinto sello involucra la invasión militar y el cautiverio de los pueblos de las naciones modernas (que sólo son tribus que han crecido) de Israel. Este incluye los dos años y medio de sufrimiento y tribulación sin paralelo — sin comparación en la historia. ¡Esto viene en esta generación — pronto!
Por su propio tiempo y contexto, este terremoto proclama el fin de la tribulación y el inicio de las señales que aparecen en los cielos.
Apocalipsis 6:12 dice: “Miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fue hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre”.
Este evento también fue cubierto en Mateo 24:29. Vuelva a leerlo: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”.
Lucas 21:25-26 describe este mismo evento: “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas [tsunamis]; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas”.
Este terremoto será tan terrible que “cada monte” y “cada isla” será sacudido y cambiado de posición (Apo. 6:14).
Recuerde, ¡este es el tiempo de la gran ira de Dios! Este terremoto será mundial en su alcance. Pero la topografía de toda la tierra no necesariamente será cambiada por un terremoto final. Este proceso parece tener lugar en etapas. Dios lo hará suceder de tal manera que preserve la vida en la tierra, con cada uno de los cinco terremotos finales contribuyendo en algún aspecto de la transformación.
Si sólo un terremoto catastrófico hiciese esto, ello podría amenazar a toda la vida sobre la tierra. Aún así, sólo una décima parte de la humanidad sobrevivirá hasta el milenio. Otra vez, este terremoto anuncia el sexto sello — las Señales Celestiales.
Note la descripción de Isaías de este tiempo: “Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase, y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable del Eterno, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra (2:20-21). Esto es comparable a Apocalipsis 6:15-16.
Todo Apocalipsis 6:14-17 muestra que esta señal representa a los cielos enrollándose juntos como un rollo. Este tiempo será tan terrible que Juan registra a las personas aterrorizadas, escondiéndose en cavernas y rocas y clamando la muerte. El versículo 17 pregunta: “… ¿y quién podrá sostenerse en pie?” ¡Las masas temen enfrentarse a la Ira completa del Único a quien han desobedecido!

Tres eventos mundiales

¡Entienda! ¡La Tribulación y el Día del Señor no son sinónimos! Éstos son eventos diferentes, completamente separados. Las Señales Celestiales vienen en medio de la Tribulación, que precede, y el Día del Señor, que los sigue. (Aunque sólo Mateo 24:21, 29 y Apocalipsis 7:14 usan el término “Gran Tribulación”, al menos treinta escrituras hablan de ella.)

Los líderes religiosos de este mundo están en ignorancia casi completa de cómo vendrán estos tres grandes eventos que sacudirán la tierra — en qué orden aparecen. La mayoría cree que éstos son sinónimos. ¡No lo son!

 "Los 4 jinetes del Apocalipsis"



 ¡A los que no estuvieron inscritos en el libro de la vida,  Fueron    Lanzados al lago de fuego!


Puesto que todos hemos pecado, y la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), debemos de buscar todo nuestro apoyo en la gracia de Dios, si es que deseamos ser salvos. Esta gracia se mantiene al alcance de todos. Pablo afirma que somos "justificados (perdonados) gratuitamente por su gracia, mediante la redención (salvación) que es en Cristo Jesús" (Romanos 3:24).

@Carini777

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